Quien no tiene presencia en Internet no existe.
¿No tienes un sitio web?
Estás en el lugar correcto.

Hace algunos años, si querías que tu negocio estuviera a la vista de tus clientes potenciales, necesitabas presencia en la Sección Amarilla. Hoy se necesita presencia en la Internet. Prácticamente el cien por ciento de búsquedas de bienes y servicios se realiza a través de los buscadores como Google. Y, contrario a la creencia popular, las redes sociales no bastan para promoverte. Si quieres que la gente sepa lo que haces, necesitas un sitio web. Y en eso, yo puedo ayudarte.

Tener un sitio web no tiene por qué ser costoso. En realidad, puede ser tan económico como tu presupuesto lo requiera, en particular si lo inicias en forma modular: contrata lo más elemental y agrega elementos y características conforme puedas. Así de simple.

Y, ¿cuánto cuesta empezar? Tan poco como $1,000.00 M.N. ¿Qué se obtiene por esa cantidad? Tu primera presencia en la Internet: una página de inicio que describa quién eres o qué ofreces, todo basado en tu propio diseño y gustos, y un formulario de contacto, para que tus clientes se comuniquen contigo. Después podrás agregarle una galería de fotos o dos, páginas aparte para los distintos servicios que ofrezcas, incluso una tienda en línea para los productos o servicios que ofreces. Todo se puede hacer poco a poco, según lo vaya permitiendo tu presupuesto.

Para que las fotos y toda la información se vean bien en un teléfono móvil, y que no sólo parezca una versión miniatura del sitio, hay que hacer algunos ajustes que llevan tiempo, pero eso también puedes agregarlo después.

Esto debe alojarse en un servidor, para que esté disponible para los visitantes. El precio de eso varía según el proveedor de servicio, pero puede ser tan bajo como $300 o $400 al año. Si lo deseas, yo puedo registrar tu nombre de dominio (www.tudominio.com) por ti, pero tú siempre mantienes la porpiedad del mismo.

Como puedes ver, tener un sitio web no te dejará en bancarrota; de hecho, puedes tenerlo ya. Comunícate conmigo. Déjame ayudarte a empezar.